metamorfosis

Metamorfosis

Siempre he sido una persona con un físico definido por mis curvas, sobretodo de cintura para abajo.

Chica curvy, “de buen ver”, rolliza, rechoncha, gordita o rellena. Mira, os dejo elegir el eufemismo que más os guste, pero yo voy a ser franca: he sido gorda toda mi vida. Unas épocas más y otras menos, pero gorda desde que tengo uso de razón.

Bueno técnicamente ya he dejado de serlo porque uso una 38, pero yo sigo siendo gorda de mente. Además, no creo que vaya a ser delgada eternamente. Cuando uno es gordo de mente, esto va y viene.

Me gusta comer. La gastronomía para mi es un placer. Disfruto lo mismo con un exquisito sashimi de atún, que con un buen tomate abierto con sal y aceite. ¡Soy feliz comiendo!

Si no acompaña la constitución ni el metabolismo, ser delgado es jodido y sacrificado. Un esfuerzo continuo que requiere constancia y tenacidad. No picar entre horas, vigilar las cantidades y los caprichos para el fin de semana. Pero he de reconocer, que desde hace meses, para nada hago una dieta estricta. ¡Suerte que lo quemo todo corriendo!

Simplemente evito grasas, fritos y procesados. Cambié mis hábitos, más por mi salud que por mi físico. Si que deseaba estar más delgada, pero tampoco era algo que me preocupara en exceso. Solo cuando tenía que comprarme ropa y no siempre. Cómo dice mi madre, sé sacarme partido.

Así que la verdad es que yo me veía guapa y me gustaba con una 44.

Pero yo os quiero hablar de otro tema…

Quiero explicaros cómo he ido procesando mi cambio, cómo me he aceptado delgada.

Os quiero contar, que uno no es más feliz, por estar más delgado. De echo, en este proceso, hubo un momento que estuve triste de estar delgada. En verano llegué a pesar 55kg y yo no quería adelgazar más. Comía bastante, pero seguía perdiendo peso. Me puse muy triste cuando empezaron a destacar algunos de mis huesos, tan ocultos estos años que ni siquiera sabía que existían.

Empecé a echar de menos algunas de mis lorzas. Me veía estupenda de cintura para abajo pero demasiado delgada de cintura para arriba. ¿¿¿Por qué señor, por qué????? ¿Cómo paro esto sin efecto rebote?

Entonces en vez de enseñar más cuerpo, quería taparme. Me daba mucho reparo si alguien me miraba o me decía que estaba muy delgada.

Pero tranquilos, NO DRAMA! fue algo temporal que ya he superado. Lo he superado porque logré recuperar 3kg. ¡Esos 3kg que necesitaba para verme bien! 58kg que ya no marcan hueso y puede que algo mas de culo. Pero 58kg que son mi mejor versión.

Ahora me veo bien y estoy a gusto conmigo misma.

Señores la autoestima y la belleza no entiende de kilos. ¡Por lo menos para mí! Lo más bello, sexy y auténtico es lo que proyectamos cuando estamos a gustos con nosotros mismos. Somos más bellos cuando nos aceptamos con nuestras imperfecciones.

2 Comentarios
  • Chus
    Escrito el... 17:20h, 02 marzo Responder

    Buena entrada!!! Como dices, hay que verse bien, sea como sea y con el núm. de kilos que sea 😉

    Yo hace años que sólo me peso (me pesan) cuando voy al endocrino. Y últimamente cada vez que iba pesaba más, pero mira, yo ya paso…
    Desde que recuerdo tengo una talla 40, y además ahora tengo unos brazacos que hace unos meses no tenía X) jaja

    ¡A la mierda todo! Yo no concibo mi vida (ahora) pendiente de un número. Antepongo el hecho de sentirme fuerte y con energía a pesar 3 kilos menos, por decir algo.

    Besazo!

    • Ana
      Escrito el... 14:08h, 12 marzo Responder

      La vida no debería estar pendiente de tallas ni kilos. Sólo de lo bien que nos sintamos con nuestro cuerpo (por dentro y por fuera) sea cual sea su forma! 😉

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